Esta es una iniciativa trabajada en conjunto con la Barra Sonorense de Abogados, liderada por el Mtro. José Manuel Ávila Valenzuela como Presidente y el Mtro. Javier Alfonso Pérez Chávez como Secretario, junto con el resto de integrantes de su Consejo Directivo que colaboraron en la redacción del articulado, lo que garantiza un producto legislativo serio, de gran alcance jurídico y que atiende a la realidad social que vive la ciudadanía sonorense.
Tiene el objetivo de crear un marco legal específico y robusto para combatir el fraude inmobiliario en Sonora, estableciendo tipos penales concretos que aborden las diferentes modalidades de este delito que tanto daño está causando a las familias sonorenses que buscan construir un patrimonio propio.
Es importante porque actualmente vivimos una crisis alarmante donde miles de mexicanos pierden los ahorros de toda una vida en estafas inmobiliarias, con pérdidas anuales de 600 millones de pesos a nivel nacional y más de 100,000 carpetas de investigación abiertas relacionadas con este delito.
En Sonora hemos visto casos devastadores como el de la empresa ficticia “Pixie Bienes Raíces” que causó pérdidas millonarias, el canadiense que perdió 50 millones de pesos en una transacción fraudulenta, y los 11 procesados en 2022, incluyendo notarios públicos y servidores públicos, por fraudes, falsificación de documentos y usurpación de identidad.
Las modalidades más comunes incluyen: agentes inmobiliarios falsos que duplican perfiles reales, ofertas con precios muy bajos de inmuebles que están en juicio (vendiendo solo derechos litigiosos sin posesión real), falsificación de escrituras y documentos de propiedad, y el fraude más frecuente de pedir pagos adelantados antes de firmar contratos para “apartar” propiedades inexistentes.
Beneficiaría enormemente a Sonora porque esta ley crearía herramientas legales específicas para castigar a los estafadores inmobiliarios de manera efectiva. Actualmente, cuando alguien es víctima de fraude inmobiliario, las autoridades tienen que usar leyes generales de fraude que no contemplan las particularidades de este tipo de estafas, lo que dificulta la investigación y deja muchos casos impunes.
Con esta nueva ley, se crearían tres nuevos delitos específicos: primero, se castigaría a los intermediarios falsos que reciben dinero de los compradores pero no lo usan para comprar la propiedad (como en el caso de “apartar” un inmueble y quedarse con el dinero); segundo, se penalizará a quienes vendan terrenos fraccionados sin los permisos correspondientes (esos lotes baratos que al final no se pueden escriturar); y tercero, se sanciona a quienes promuevan asentamientos irregulares o vendan propiedades sin las autorizaciones necesarias.
Además, se establecerán penas más claras según el daño económico causado: cárcel de 6 meses a 3 años para estafas menores, y de 3 a 12 años para fraudes mayores.
Esto significa que las familias sonorenses tendrían mayor protección legal cuando busquen comprar una casa o terreno, los estafadores enfrentarían consecuencias reales por arruinar el patrimonio familiar, y se restaura la confianza en el mercado inmobiliario, beneficiando tanto a compradores honestos como a vendedores legítimos que operan correctamente.
Presentada el 5 de noviembre de 2024.
Turnada a la Comisión de Justicia y Derechos Humanos.